Sin embargo, hay quienes se sumergen en un bucle de relaciones imposibles que jamás llegan a buen puerto. En esos casos la persona verdaderamente no busca una relación de pareja estable sino puede estar castigándose o bien ocultando un miedo al compromiso. En la práctica, ese amor imposible es un truco para sostenerse distanciada de relaciones reales y de los “riesgos” que estas acarrean.

Otras veces nos empeñamos en un amor imposible pues lo idealizamos, pensamos que si esa persona nos amase nuestra vida sería mejor o bien más completa. Realmente no nos enamoramos de la persona en sí, por el hecho de que en la mayor parte de los casos no la conocemos lo bastante.

 

 

Por ende, ese amor se transforma en un reto, un reto. En verdad, si la persona empieza a interesarse verdaderamente por nosotros y el amor se materializa en algo real no es extraño que la relación pierda de manera automática su encanto.

No se trata de sostenerte ocupado en algo, sino más bien de tener la psique ilusionada, se trata de efectuar actividades estimulantes, despertar cada día muy ilusionado por la actividad que estés a puntito de efectuar, se trata de localizar ese género de pasatiempos.

Mas ojo que acá hay otra salvedad. Una vez en los comentarios una lectora me afirmaba que iba mucho al gimnasio para despejar la psique y no rememorar a su ex- y no conseguía dichos resultados. Ir al gimnasio para no únicamente desarrollar un mejor cuerpo sino más bien asimismo liberar aquellas hormonas que te van a ayudar con tu proceso de restauración está más que bien; mas no es suficiente.

¿Por qué razón es tan bastante difícil olvidar un amor imposible?

Prácticamente siempre y en toda circunstancia, en el momento en que una relación de pareja llega a su fin, es pues ha atravesado por una serie de fases que la han conducido al desencanto. De ahí que, si bien la rotura acostumbra a ser dolorosa, tarde que temprano conseguimos pasar página. No obstante, en los amores imposibles la decepción no llega, nos quedamos de forma permanente ilusionados. Entonces podrías decir que olvidar un amor que no es correspondido equivale a dejar atrás un sueño.

Cuando alguien prosigue enamorado y no puede tener a la que persona que quiere tener, ocurre una situación semejante al síndrome de abstinencia de los drogodependientes. Hay una tensión, un abismo tan grande entre lo que se quiere y lo que se debe la situación se puede transformar en muy dolorosa. La reacción natural, conforme el carácter y la experiencia de la persona , puede cambiar entre la depresión y la obsesión. Es la temporada en la que ve siente un estremecimiento cuando se escucha el nombre de la deseada, con muchos poemas de amor y se escuchan canciones tristes.

Sin embargo, vivir atados a un amor no correspondido implica amordazar nuestra vida sensible. En el momento en que nos llenamos de ilusiones que no se concretan, no solamente nos hacemos daño, sino nos impedimos hallar a una persona que verdaderamente pueda satisfacer nuestras esperanzas. Apostar por un amor imposible es como hipotecar nuestras emociones, es como cultivar sin la posibilidad de ver los frutos. De ahí que, en un largo plazo, esta clase de amor provoca una enorme frustración.

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